En un acto solemne, en  presencia de amigos, familiares y estudiantes, se reconoció el legado que Don Roberto Quiñónez  Schlessinger, Fundador de la Escuela Nacional de Agricultura (ENA), hizo a la sociedad salvadoreña.

La ceremonia, fue presidida por Doña Elena Quiñónez de Coughlin, hermana del fundador, quien afirmó “Roberto, fue un hermano y un padre ejemplar, siempre lo tengo en mi corazón.  Era una persona muy especial, cariñoso, leal y amante de la tierra” .  

El busto que luce al frente del  edificio administrativo de la E NA f ue elaborado por el Arquitecto Rubén Martínez, quien manifestó: “es un honor trabajar con la familia Quiñónez, estoy contento por  la confianza que me brindaron para elaborar la escultura de su padre”.

 El amor a la tierra, la sonrisa de hermandad y el desarrollo de un país, atrapado por medio de la mirada, es parte de la obra del Arquitecto Martínez. (La cual es de bronce, mide un aproximado de un metro de alto y pesa alrededor de 120 libras )

En la ceremonia, también estuvieron presentes los hijos del fundador, nietos y ex funcionarios públicos: Don Alfonso, Don Roberto y Don Fernando Quiñónez Meza, quienes admiraron el trabajo educativo y técnico que su padre heredó a los salvadoreños.

Los hijos de Don Roberto Quiñónez, están satisfechos  y contentos con el trabajo que realiza la Escuela.  Sostienen que esta institución educativa  debe fortalecerse cada día más, no sólo en el aspecto didáctico,  también, en lo  práctico, para que el país siga manteniendo el lugar donde las ciencias agropecuarias impulsen el desarrollo socioeconómico sostenible de El Salvador.

“ La Escuela , es un sueño que tuvo mi padre…, después de 50 años de trabajo, ya se nota el cambio, ejemplo palpable son sus egresados, todos especialistas en agricultura y con un sello de calidad en su formación”, dijo Don Roberto Quiñónez Meza. 

A lo que secundó, “Este día, otorgamos el busto de mi padres, para que los actuales jóvenes y los próximos estudiantes lo conozcan y sepan que su legado ha permitido el desarrollo de El Salvador”.

Por su parte, Don Alfonso Quiñónez Meza, dijo: “Mi papá, vivía por la agricultura, recuerdo que antes que fuera Ministro, él pasaba por este lugar-ENA- y decía: aquí será un centro de educación especializado en el Agro, donde la vida tendrá un cambio y, donde los árboles, podrán ser apreciados”. 

Continuó: “Se cumplió su sueño, pero necesita urgente  apoyo.  La Escuela ha sufrido muchos daños, entre ellos se encuentra  los terremotos que dañaron la estructura física, la cual debe continuar siendo rehabilitada para que los jóvenes de hoy y de mañana  tengan un ambiente propio para  su formación”.

Don Fernando, hijo menor del fundador, comparte la idea de Don Alfonso,  que “ La ENA , ha pasado etapas altas y bajas, en especial en la década de los ochenta, donde la guerra fraticida desechó la cultura agrícola.  Producción que  todos los salvadoreños estamos comprometidos en rescatar y reconstruir.”

A lo que secundó, “Este Centro de Educación Superior, es un estandarte que debe ser enarbolado siempre en El Salvador, porque hay que acordarnos que nuestro país, desde nuestro origen, ha sido de producción agrícola y siempre hemos respetado a la naturaleza”.

Según,  el ingeniero Ever Quiñónez Basagoita, Director General de la ENA , después de 50 años de fundación, la cosecha de Don Roberto es de un aproximado de 2,800 graduados, miles de personas capacitadas y de experiencias técnicas agropecuarias  exitosas al servicio de los salvadoreños.

Al mismo tiempo, sostiene que el homenaje a Don Roberto, simboliza la sinergia entre instituciones públicas y el sector empresarial, en beneficio de la educación agrícola de El Salvador.

Afirma que “Es un privilegio compartir con la familia de Don Roberto, el establecimiento del busto de nuestro fundador, porque rescatamos las raíces y el espíritu emprendedor que dieron el origen de este Centro de Educación Superior y debe siempre guiar los esfuerzos institucionales ”.

La familia del fundador, cincuenta años después continúan, apoyando el legado, a través de financiar el estudio de diez jóvenes por medio de la Fundación Meza Ayau. Lo que ha hecho posible, junto a otras instituciones aliadas, duplicar la población estudiantil, con noventa por ciento de estudiantes becados.

ESCUELA NACIONAL DE AGRICULTURA "ROBERTO QUIÑÓNEZ"...APRENDER HACIENDO